Querido Papá

Querido Papá: Hoy mas que nunca he sentido tu ausencia. Hoy mas que nunca deseo que estés a mi lado para poder escuchar tus sabios consejos, para darme ese abrazo de siempre y no sentirme tan sola como hoy me … Continue reading

El Cáncer, la Muerte y el Laberinto de Emociones

Hola!

Una disculpa por no haber escrito antes, pero mi vida ha sido de unos meses para acá, como subirte a una rueda de la fortuna, solo que sin fortuna!

Toda mi familia estuvimos inmersos en la enfermedad de mi padre, quien hace casi 2 meses falleció víctima de cáncer de próstata con metástasis en los huesos. Dentro de todo lo mas terrible que es tener a un familiar con cáncer y vivir sus dolores, sus frustraciones, sus ganas de vivir, sus ilusiones por curarse, yo en lo personal tuve momentos que ODIÉ la enfermedad y la maldije muchísimas veces; sin embargo hoy viéndo las cosas desde otra perspectiva le doy gracias a Dios que mi padre murió por ésa enfermedad y no por una en la cual no nos hubiera dado el tiempo para poderlo disfrutar y poderle devolver todo el cariño, amor y atenciones que él siempre nos dio. Hoy le agradezco a Dios que nos haya dejado a mi padre estos años y hayamos podido convivir con él en sus momentos buenos, malos, dolorosos, maravillosos, momentos de sufrimiento y difíciles, pero también momentos mucho muy especiales y de crecimiento para toda la familia.

Abrazo de Amor

Fué justo en marzo de hace 5 años cuando apenas Dios me regalaba por primera vez la bendición de ser abuela, cuando nos enteramos que mi padre padecía cáncer de próstata. Recuerdo que apenas mi hija salía del hospital cuando mis hermanos, mi madre y yo, nos enfilamos junto con mi padre rumbo a Estados Unidos para que mi papá se atendiera su enfermedad. Fueron momentos de emociones alteradas, que brincaban desde la felicidad mas bella al verme reflejada en una nieta y ver mi descendencia realizarse, hasta ver el miedo y sentirme perdida dentro de una situación desconocida. “CÁNCER”, una palabra que hasta da miedo pronunciar.

En esa fecha se tomó la decisión de operarlo y removerle el tumor, aparentemente todo salía bien hasta ese momento, sin embargo la noticia de patología no era del todo lo que nos hubiera gustado escuchar. Mi padre tenía un tipo de cáncer llamado “Gleason” en grado 8 cuando lo descubrieron, sin embargo y muy a pesar de todos fue incrementándose lentamente. La escala de Gleason es un sistema que se emplea para medir el grado de agresividad de un cáncer, basándose en la observación al microscopio de las características que presentan las células de la muestra obtenida en una biopsia del órgano. Escala de Gleason entre 8 y 10, es un cáncer de alta agresividad, y con peor pronóstico. El nombre de “Gleason” deviene del patólogo Donald Gleason, quien fue el que hizo el descubrimiento de este tipo de cáncer.

Los meses pasaban y mi papa se sometía a todo tipo de tratamientos, siempre luchando, siempre con una actitud positiva que nos alentaba a apoyarlo día a día. Mi padre quería vivir y mucho tiempo!! El quería seguir disfrutando la vida como lo había venido haciendo, jugando golf, dominó, disfrutar a sus hijos, sus nietos, sus bisnietos, sus amigos, etc. Mi padre se hizo ABSOLUTAMENTE TODO lo que su médico Dr. Naveen Kella le decía se hiciera. Afortunadamente desde un principio fuimos atendido por este excelente médico, quien reside en San Antonio, Texas, y nos apoyó en todo momento, siendo un médico con una calidad humana que no es usual encontrar médicos así en Estados Unidos.

Dr. Kella es un medico urólogo con especialidad en Próstata, especialista en robótica, pionero en el estado de Texas en esta especialidad y está reconocido como uno de los 10 mejores en Estados Unidos. Pero independientemente de sus extraordinarias credenciales médicas, Dr. Kella es un médico que trata a sus pacientes como seres humanos, con humildad, con sencillez, pero sobre todo con dignidad. Estamos y estaremos profundamente agradecidos con el por el resto de nuestros días. “Thanks Dr. Kella”

Así pasaron los meses y los años, íbamos y veníamos a San Antonio  con mis padres cada 2 meses a su chequeo con estricta regularidad. Unas veces íbamos mi hermana y yo juntas y en otras ocasiones uno de mis hermanos con su esposa y así nos turnábamos para no dejar solos a mis padres. Cada viaje a San Antonio, no perdíamos la oportunidad de platicar y convivir con mi padre. Los viajes resultaron ser el punto de unión entre nosotros y eso nos permitía pasar mas tiempo con mi papa. Resultó que sin haberlo planeado, su enfermedad nos permitió volver a convivir con mi padre, quien por años se dedicó a trabajar, y en sus tiempos libres, a jugar golf  y dominó con sus amigos.

Las convivencias eran mas y mejores. Todos disfrutábamos estar con mi papa ya que siempre se caracterizó de ser un hombre con un sentido del humor ligero y ameno. Durante los primeros años de su enfermedad, la verdad es que todos estábamos muy optimistas. Pensábamos que con la actitud tan positiva de mi padre frente a tan tremenda enfermedad y aunado a la maravilla de la tecnología y de la ciencia con tanto medicamento nuevo que salía, mi padre iba a salir adelante y se iba a curar. Pero lamentablemente pasaba el tiempo y en lugar de que el cáncer se detuviera, el cáncer avanzaba y ni el Dr. ni lo medicamentos, ni nada ni nadie podíamos hacer nada al respecto.

Ya al final de su enfermedad, aproximadamente unos meses antes de su partida, recuerdo ciertos momentos de dolor de mi papa, en donde en ocasiones lo vimos hasta llegar al llanto del dolor tan fuerte que tenía, sobre todo en la pierna derecha que fue lo que mas le molestaba en su recta final. Recuerdo que  en mi interior le pedía a Dios que por favor le quitara esos dolores DE LA FORMA QUE FUERA!! No me importaba!! Solo quería que su dolor se apagara! Era un debatirme conmigo misma sobre no querer ver sufrir a mi padre y por otro lado no querer que se fuera de este mundo. Verdaderamente me vi envuelta en un laberinto de emociones que por las noches y buscaba estar a solas para llorar y pedirle a Dios perdón por pedir lo imposible, “UN MILAGRO”.

Todo este proceso doloroso que es tener a tu ser querido enfermo, nos lleva a debatirnos con nosotros mismos en nuestras emociones. Pasamos desde la negación al enojo, angustia, tristeza, impotencia, dolor, miedo, etc, pero hoy puedo decir que a pesar de que siempre extrañaremos a mi padre, hemos llegado a la resignación con paz.

Hace 5 años cuando comenzamos este vía crucis con mi padre, pensé que haber sido abuela había sido el regalo mas grande que Dios me había dado y ¡oh! error en el que estaba!! El regalo mas hermoso que he recibido por parte de Dios es el que me haya permitido estar con mi padre hasta el último momento de su paso por esta vida. Es algo que nunca lo vamos a olvidar y lo recordaremos con muchísimo amor.

 

Ese domingo 25 de mayo que mi padre partió, Alberto, quien fue su enfermero y fiel ayudante durante sus últimos meses, nos avisó que su respiración estaba muy espaciada y que su frecuencia cardiaca cada vez era mas lenta. Toda la familia; mi madre, mis hermanos, mis cuñados y esposo, y todos los nietos, nos colocamos alrededor de su cama y sin que nadie dijera ni una sola palabra nos agarramos de la mano haciendo un círculo alrededor de él. Unos llorábamos y en silencio mil cosas pasaban por nuestras mentes; otros oraban en silencio también con lágrimas que rodaban los rostros. El final se acercaba y era inevitable.

Entre lágrimas y sollozos que desaparecieron repentinamente, no sé de donde llegó el valor para decirle a mi padre al oído lo que ya nos habían dicho se dice en esos momentos y le dije: “Papi, ve la luz, déjate ir. Vete en paz……, Dios llegó por ti; hiciste un excelente trabajo como padre, como hijo, como hermano, como abuelo y como esposo. Fuiste exitoso en todo lo que hiciste. Vé con Dios papi, que El te está esperando, nosotros vamos a estar bien.” En ese momento mi madre se estremece y me pide que por favor me detenga con mis palabras. Así que eso hice. Se volvió a hacer silencio y mi madre comenzó besarlo en la frente y a decirle lo mucho que lo quería y amaba, lo feliz que la había hecho y el amor infinito que siempre le iba a tener. En ese momento entró el sacerdote, nuestro amigo el Padre Noel Lozano, quien en todo momento estuvo con toda la familia pero sobre todo con mi padre ayudándole a reforzar su fe.  El sacerdote, al ver que todos estábamos alrededor de mi padre en silencio, llorando y orando, se incorporó con nosotros y en silencio oró.

A las 8:30 pm en paz y rodeado de toda la familia, mi padre partió a la vida eterna, donde no hay dolor, donde no hay sufrimiento y donde reina la paz.

Todo esto que vivimos, “el cáncer, la muerte y los laberintos emocionales” de esta enfermedad, nos ha unido como familia, nos ha hecho valorar lo que tenemos como familia y ver lo que mi padre tanto nos enseñó; “a estar juntos siempre por que la familia es incondicional”.

Descansa en Paz papi, que nosotros estamos y estaremos bien.

Te Amo!

Hasta Siempre

 

 

Algo sobre “La Muerte”

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Jamás me imaginé que tendría que hablar sobre “La Muerte” tan pronto, algo que es sabido de todos como “LO ÚNICO QUE TENEMOS SEGURO EN ESTA VIDA”.

Pues si, efectivamente es lo único que tenemos seguros en esta vida, pero nadie sabe ni cuando, ni como, ni donde, y cuando se llega el momento regularmente no estamos preparados para recibirla. La muerte cuando es precipitada o mejor dicho, cuando nos toma por sorpresa, no es bien recibida; en cambio cuando es para un ser que ha estado enfermo y padece de dolores o ya no tiene calidad de vida, le rogamos a Dios nuestro Señor que acoja su alma para que ya no sufra mas.

Todo este tema sale a relucir por la repentina noticia de la muerte de un joven sanpetrino de 15 años de edad que accidentalmente chocó su carro la madrugada del sábado y pereció instantáneamente en el lugar del accidente. Un muchacho que estaba en la plenitud de su adolescencia, viviendo como muchos jóvenes hemos vivido, pero la pregunta que es inevitable y que todos nos cuestionemos es ¿por que Señor, por que? y nadie tiene una respuesta. La pregunta no es como recriminación o reclamo, es mas bien por que como humanos racionales que somos, queremos tener la respuesta para poder procesarla y aceptarla. En estos casos es cuando se nos pone a prueba nuestra Fé cristiana.

Como padres de familia que somos, no hay noticia mas terrible que podamos recibir que la pérdida de un hijo, y es que en realidad no venimos preparados a este mundo a enterrar a nuestros hijos, la regla “según nosotros” es de que nuestros hijos nos enterrarán.

En lo personal, le doy mi mas sentido pésame a la familia Celada De la Garza. Ruego a Dios Nuestro Señor por que pronto recuperen la paz en sus corazones y encuentren la fortaleza que se necesita para salir adelante de tan doloroso momento.

“La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente”
François Mauriac